El mes de agosto es un mes muy alegre porque nos aporta celebraciones especiales como la Asunción y la fiesta de María Reina. Para nuestra parroquia el mes de agosto es muy especial porque se celebra la fiesta de San Esteban, el santo patrón de Hungría. Además, es muy conveniente que su fiesta se celebra en agosto con estas dos fiestas especialísimas marianas, ya que fue muy devoto a la Madre De Dios.
Tras su bautismo, San Esteban fue coronado rey de Hungría en el año 1000 A.D. Luego, fundó muchas diócesis y respaldó el trabajo de la iglesia. Más importante, fue piadoso, justo, y también fue gobernante santo. Su santidad se veía en su corona real, no una material adornada con joyas, sino más bien una que consistía en la virtud. El mismo lo dice en una carta a su hijo: "Hijo querido, yo te ruego, te mando, que en cada momento y en cada circunstancia, que lleves buen trato no sólo con los familiares, y con los más importantes... sino también a los extranjeros y a todos quienes te buscan. Sé misericordioso a todos las víctimas de la violencia, recordando siempre el ejemplo del Señor quien dijo: 'Yo deseo la misericordia y no el sacrificio.' Tenga paciencia con todos, y no sólo con los prepotentes, sino también con los débiles...Sé humilde en esta vida, para que Dios te enaltezca en el más allá. Sé verdaderamente moderado y no le castigues a nadie inmoderadamente. Sé manso para que nunca te opongas al justicia. Sé honorable para que nunca le deshonres a nadie. Sé casto para que evites todo la suciedad de la lujuria tal como se evita la muerte ignominiosa. Todos estas virtudes mencionadas construyen la corona real y sin ellas nadie es digno de reinar aquí en la tierra ni siquiera reinar en el cielo" (De una carta escrita a su hijo, tomado del Breviario en la fiesta de San Esteban).
Notemos lo que San Esteban considera su verdadera corona, la cual consiste en una vida de virtud.¡ San Esteban, rey de Hungría, ruega por nosotros, especialmente los miembros de esta parroquia, para que logremos ver que la corona verdadera está en la vida de la virtud, que sólo causa que la gloria verdadera resplandezca porque así le damos gloria a Dios!
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